Hablar es probablemente lo más fácil que podemos hacer, pero hablar de una manera que la gente quiera escuchar es definitivamente una de las cosas más difíciles de hacer. De hecho, hablar es la razón por la cual tenemos problemas en primer lugar, desde un simple conflicto familiar que podría terminar en una ruptura y desgarrar a toda la familia, hasta una discusión entre políticos que podría terminar en guerra. Por eso, dominar el arte de la comunicación es probablemente lo mejor que podemos hacer.
Elige el momento adecuado y el lugar adecuado
¿Con qué frecuencia hablas sobre temas serios en la cocina durante la cena, cuando todos han tenido un día largo y lo único que quieren es relajarse? ¿O criticas a un amigo frente a otros cuando estás pasando el rato? Hablar es tan fácil que no lo consideramos como una actividad especial para la que tenemos que planificar y prepararnos. Por eso, en su mayoría terminamos haciéndolo en el momento y lugar equivocados.
Cuando alguien está enfadado o ha tenido un mal día, no es el momento de criticarle, porque eso sólo conducirá a una discusión y no resultará en nada bueno. La próxima vez que quieras hacer un chiste o plantear una pregunta importante, pregúntate si es el momento adecuado para hacerlo.
Saber qué estás diciendo y por qué
Hay tres pasos para lograrlo:
- En primer lugar, ¿qué debería saber la otra persona después de la conversación y por qué? Si no puedes resumir tu mensaje en una sola frase, entonces no deberías comenzar la conversación en primer lugar, porque es probable que la otra persona te malinterprete.
- En segundo lugar, ¿qué debería sentir después de la conversación? ¿Qué tipo de emociones quieres que experimente? ¿Quieres que se sienta triste, feliz, enojado, inspirado? ¿Alguna vez has considerado esto antes de hablar con alguien? Si quieres que tu mensaje se entienda claramente, debes tener mucho cuidado con sus emociones.
- En tercer lugar, ¿qué acción quieres que realice después de la conversación? ¿Ayudarte, cambiar su comportamiento o simplemente quieres que lea un libro, por ejemplo? El problema es que a menudo lanzamos palabras sin un propósito específico, arruinando toda la conversación.
Aplicando estas dos reglas, encontrarás a más personas que te escuchan. Evitarás innumerables argumentos y conflictos innecesarios. Gracias por leer y nos vemos en el próximo artículo.







